Figura icónica del siglo 20 en Europa, continúa "el coche del pueblo" en México dando caña, y mucha. Un habitante habitual en los eventos Tuning de aquellas tierras, nos llega uno a escala 1:18 de Burago, trabajado por Javielillo Gijón.
La carrocería de color crema, cede su tono señorial al interior del habitáculo y del compartimento frontal para las maletas. Las llantas del mismo tono quedan "wey", al alternar el típico perfilado en blanco con el aro interno en crema, del núcleo de la llanta cromada circular. El espacio de ellas en el paso de ruedas, se ve reducido al rebajar la suspensión, en busca de ese plus a una carrocería que se antoja inamovible, con las defensas cromadas, por ejemplo.
En lo alto se disfruta de una baca artesanal de madera, donde porta otra pieza "wey", la réplica de un carrito de niño del mismo modelo Vw, pero descapotable, en tonos cobrizos.