Renault Super5
Everfast
Fabricante: Norev
Escala: 1:18
Autor: Alfón
Leyenda, modelo icónico de juventudes que rondan la prejubilación a día de hoy. El pequeño utilitario de Renault, su segunda versión llamada Super5, era en su versión Copa Turbo, el modo accesible a la deportividad mientras observaban las descomunales medidas del Maxi 5 Turbo, en aquellos rallies de la época del grupo B. En aquella época de carburadores, pequeñas máquinas con descomunal corazón, más multitud de accidentes al no saber gestionarlos.....pocos imaginarían que llegaría algún ejemplar a éstas alturas del siglo 21.
Alfón como maestro del maquetuning patrio, recrea sobre una base de Norev en escala 1:18, un modelo particular al estar tuneado.
Vehículo que aún rueda por carreteras madrileñas, con su majestuosa carrocería y mecánica mimada.
Tomando aire por entradas de apertura verticales, hallamos la tipo wrc en vértice de techo con luna delantera, más la protuberancia en capó en la zona del campo de visión del copiloto. El frontal se culmina con la adaptación de una defensa con las aperturas longitudinales en paralelo, muy al estilo del Renault Clio, con cierto relieve hacia el exterior.
Si abrimos el capó, con belleza en la apertura como antaño, basculante sobre el frontal, nos sorprenderá una réplica de la mecánica con la belleza que aportan los manguitos de silicona, torreta de refuerzo, filtro de admisión y la deportividad del azul y rojo, en contraste con el amarillo chillón de la carrocería. El objetivo siempre rápido, EverFast.
En el lateral su belleza no cesa, las taloneras especificas estriadas en la parte inmediata superior de la aleta, posee sobredimensión, cuya unificación es continuada por ligero ensanche en aletas. Ello es consecuencia de querer dar cabida a las nuevas llantas, claramente superiores en tamaño, con "look" deportivo de siete palas del núcleo en negro, con aro en contraste perfilado en el mismo amarillo de la carrocería. A través de sus palas se observa, el sistema deportivo de frenado con cubrepinzas en rojo. Los retrovisores son los m3 adaptados al pequeño matón de carretera, culminando con la instalación de tapón artesanal tipo aviación.
La zaga emana la esencia con el alerón tipo visera, anclado por patas, mítico donde los haya. El limpialuneta trasero fué pintado en el color de la carrocería, para ceder la atención en la defensa que luce el estriado doble, pero una proyección del resto alisado con inclinación ascendente al exterior según avanza en vertical hacia el suelo. Ello se consagra con la presencia de la boca del escape.
El interior luce con orgullo dos baquets, en compañía de la deportividad de por sí del modelo con volante deportivo incluído, más el cajón doble habido en el maletero.