La magia de la artesanía tuner a escala logra plasmar esas locuras transitorias o no, pero a final de cuenta es Tuning. Ejercicio mental desarrollando la imaginación de lo que plasmaríamos sobre una base de cuatro ruedas. En esta ocasión a Serpi se le antojó utilizar una base de Otto en escala 1:24 de un Mazda MX-5.
En films de malignos adversarios vemos como desarrollan vehículos inconcedibles bajo un apodo de ese villano. Pues Serpi desarrolló una versión donde el malo bien podría ser “Snake” , rival de Batman y Robin.
Procedió a alargar su fisonomía hasta poder implantarle dos pares más de ruedas, consecutivos al eje trasero. Dicha prolongación es en superficie alisada como si la estirada figura de la serpiente fuera, cubriendo a media altura las llantas, muy al estilo de los Citroën Bx o Cx. La zaga luce los pilotos de serie y un diseño tuner de ella, en la media cota inferior que le deja la bajada de inmenso portón a modo de lomo de serpiente y bajo la hidroimpresión.
Su carrocería fue cubierta por hidroimpresión de serpiente en tonos marrones, es el vehículo “Snake”, incluidas las puertas de apertura suicida instauradas. El habitáculo se deja ver a simple vista ya que es tipo targa, donde los asientos han sido pintados en azul. Mismo tono luce las hojas triangulares de la apertura muy original del capó en doble hoja, donde se deja entrever el vano motor decorado.
El frontal acrecentado por el ensanche en aletas delanteras como si cobra fuera, luce las ópticas del modelo base, que sus formas son idóneas para ser como mirada del reptil. Así mismo la defensa luce apertura central como si fuera boca, secundada por escuetas aperturas como si orificio auditivo fuera.