El Ford Focus original tomó su nombre definitivo de un prototipo del carrocero Ghia que fuera mostrado en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1991.Ciertos elementos del diseño del Focus, como las luces traseras elevadas, se habían visto en prototipos anteriores de Ford. El Focus continuó el estilo de diseño «New Edge», estrenado en el Ford Ka de 1996 y en el Ford Cougar de 1998, que generó reacciones polarizantes en el público y la prensa. El diseño del interior del automóvil también era radical, destacándose por tener muchas curvas y líneas amplias.
En esta ocasión nos acercamos al homenaje que le ha realizado Jordi a unos de nuestros colaboradores fotográficos, el Focus MK1 “Simbiosis” de Adrián Arasanz, que podéis disfrutar en la sección de reportajes. Una base agradecida con tres puertas en la que no se han escatimado con los detalles. Su parte frontal presenta las parrilla con el logotipo en su rejilla inferior, con un paragolpes ligeramente modificado para ajustarse a la estética real de su homologo a escala real, dos entradas de aire coronan el capó delantero bajo el que se encuentra el motor decorado con mimo. Surcando los pases de rueda se aprecia el rebaje de la suspensión, ajustándose al perfil de las llantas de 17” de estética multi radio de color blanco con dos de los radios decorados en forma de V en color negro. Taloneras del modelo de serie con decoración a juego con el resto de la carrocería. Puertas con bisagras de apertura vertical de gran recorrido hechas artesanalmente. El techo presenta una entrada de aire frontal y en su parte posterior un alerón tipo visera. Las ópticas se han oscurecido, dejando las frontales casi completamente negras mientras que las traseras permiten asomar el color rojo de los cristales de serie. Paragolpes trasero con un gran difusor del que sobresale en la parte derecha una cola de escape sobredimensionada de forma redonda. En la sección de pintura se ha dejado poco margen a la imaginación, se ha realizado con color base blanco y detalles lineales vinílicos en colores azul marino y negro, imitando los colores de su “hermano mayor”.
Los interiores presentan los baquets de color rojo y el salpicadero con esencia de competición, volante desplazado y freno de mano elevado; mezcla de dos mundos en una simbiosis total con detallado al milímetro con la bañera en la parte posterior del coche exponiendo el equipo de audio completo.
Un trabajo completo y concienzudo para homenajear a un grande, ¡Gran Trabajo!.