Un pequeño transformado en grande y vistoso, Fran ha hecho que el C2 se transforme en una bestia de la carretera, agresiva y llamativa. Eliminó los paragolpes de serie para dar paso a un kit tuning artesanal, con un ensanche de medio centímetro a cada lado unido a unas taloneras artesanales, llevadas al mismo nivel que los paragolpes. El kit se une en un monoblock completo de carrocería, complementado por las bisagras de apertura vertical, alisada de calandra frontal y maletero, dando paso a líneas firmes y limpias. El paragolpes delantero acoge el intercooler de un Nissan 350z, del que también se han aprovechado las llantas y el sistema de frenado. En el paragolpes trasero asoma un tubo de aluminio con un kit de lanzallamas. Las ópticas también se han modificado, dejando las delanteras semicubiertas por unas pestañas en el color de la carrocería, al igual que las traseras, con las esferas tipo hella oscuras.
Pintura amarillo canario y negro brillo, interior y exterior a juego. En los interiores de serie destacan los baquets del 350z a juego con la pintura exterior y el equipo de música, que sustituye las plazas traseras.
Iluminación led de 30 unidades con diferentes posiciones de parpadeo y juegos de luces para completar una preparación digna de mención.